Mensaje de error

Notice: Undefined offset: 1 en counter_get_browser() (línea 70 de /home/cenlimic/public_html/sites/all/modules/counter/counter.lib.inc).

Principe de Paz

“UN MANTO DE AMOR”

Imaginémonos un día de verano en las calles más céntricas de la capital… ¿simpático, no? Sin duda un panorama bastante acalorado; donde surge la pregunta: ¿qué buscamos cuando nuestros pies ya no responden y nuestro cuerpo da señales claras de “deténgase, por favor!!!”? Seguramente anhelamos un banco donde sentarnos o un árbol que dé sombra donde podamos cobijarnos y finalmente descansar.
Ahora, si revisamos la historia de desobediencia de Adán y Eva; vemos que Dios les había advertido en Génesis 3:3 que no comieran del árbol que estaba en el centro del jardín y por supuesto, el único árbol que se les dijo no podían tocar, fue precisamente el único que no pudieron resistir.
Antes de esto, Adán y Eva no necesitaban vestidos, vivían libres y sin ataduras, pero ahora, y a consecuencia de una muy mala decisión, se sentían vulnerables; su preocupación ahora ya no era cuidar el huerto del Edén, sino ocultarse de la presencia de su propio Creador; debido a la vergüenza que era lo único que experimentaban; ellos ansiaban protección.
Considerando lo anterior: ¿Cómo reacciona Dios ante el pecado de Adán y Eva y ante el nuestro?
Dios nos cubre, nos protege y nos viste consigo mismo. (Gálatas 3: 26-27)
¿Creemos que tenemos que hacer algo para que Dios nos cubra?, ¿Debemos tejer nuestro propio manto de protección? No, el manto es obra de Dios y su salvación es por gracia (Ef. 2: 8-9)
Imaginémonos que si es agradable la sombra de un árbol en un día acalorado y si nos parece grata una palabra de aliento en días conflictivos, tal vez no podamos dimensionar la sombra y protección que nuestro Dios puede darnos con su hermoso manto tejido exclusivamente con las hebras más delicadas, suaves y tiernas del más puro y perfecto AMOR.
“…el amor cubrirá multitud de pecados…” (1 Pedro 4:8b)
Reflexione en Familia:
1. ¿Cuándo fue la última vez que cubrió a su hijo(a), hermano(a), padre o madre, con un manto de amor?
2. ¿Conoce a alguien que esté necesitando de un manto de Amor? ¿Quién? ¿Qué puede hacer por él(ella)?
3. ¿Recuerdan en familia haber sido cubiertos por un manto de Amor?
Busque la forma en que como familia pueda extender una preocupación genuina por otras personas o familias en situaciones conflictivas. Comprométase, y pídale a un integrante de su hogar que, en amor, se lo recuerde.

“Comida de autoservicio”

El problema que yo tenía con la comida era igual para todos los niños, y a pesar de lo que me decía mi madre, yo nunca comía verduras, por lo tanto, me obligaban a hacerlo. Cuando estaba en el colegio debía almorzar allí y el sistema era de autoservicio. Era perfecto; yo elegía lo que quería comer y nadie me decía nada. Podemos comparar el sistema de autoservicio con el amor. Podríamos elegir sólo las cosas buenas del amor. Sería más fácil, más agradable, menos doloroso y más tranquilo, pero no sería amor. El amor no acepta sólo unas cuantas cosas; el amor es la disposición de aceptar todas las cosas. El amor es un paquete completo y cuando amamos a alguien debemos tomar todo el paquete, no podemos rebuscar y escoger (como en la comida autoservicio).
Pablo escribió sobre el amor en la primera epístola dirigida a la iglesia de Corinto. Esta iglesia todavía estaba “en pañales”, por lo tanto le faltaban cosas por aprender, lo que provocó una serie de problemas. Corinto era territorialmente egoísta, moralmente desvergonzada, teológicamente imprudente y corporativamente irreflexiva. Entonces: ¿cómo se puede ayudar a una congregación así? Pablo lo hizo de la siguiente manera: los corrigió, los instruyó y razonó con ellos. Aquello fue importante pero la solución la encontró cuando apeló al corazón: el amor Ágape. Este amor se preocupa, trasciende los pensamientos y buenos deseos, responde, perdona errores, ofrece paciencia y extiende bondad.
QUÉ DICEN LAS ESCRITURAS...
• 1 Corintios 13:7 El amor Ágape es el amor de Dios, ese que “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”.
• Marcos 9:19, Juan 15:13. Jesús nos amó tanto que sufrió todo, creyó todo, esperó todo y soportó todo hasta dar su vida.
MEDITEMOS EN FAMILIA
Pablo receta el amor Ágape a la iglesia de Corinto. Nuestra comunidad o familia necesita esa misma receta ya que también tenemos problemas. Algún día habrá una comunidad de fe donde todos hagan lo correcto y nadie se queje, pero eso no será antes de llegar al cielo. Mientras nosotros estemos en la Tierra la solución a nuestros problemas es razonar, confrontar, enseñar y sobre todas las cosas amar con el amor de Dios.
Soportar es amar pacientemente.
Como familia, ¿Hemos amado soportando a los demás? ¿Qué es lo que nos quita la paciencia? Seamos sinceros y contemos a las demás personas de nuestra familia lo que nos sucede en esos casos, y esperemos que nos ayuden. Hagamos un compromiso de amor.

“La prueba del amor”

¿Alguna vez hemos estado en el lugar equivocado y creemos estar en el lugar correcto? ¿Alguna vez hemos cometido ese error, tal vez no sólo en distintas situaciones, sino también en el amor? ¿Hemos tomado decisiones basándonos en los sentimientos más que en los hechos concretos?
Cuando se trata del amor, los sentimientos están a la orden del día. Las emociones guían el barco. Los sentimientos nos pueden engañar y no tenemos una forma para evaluar su calidad, pero el Señor, a través del apóstol Pablo nos ofrece una manera:
“El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad” (I Cor.13:6)
El amor no le pide a nadie que haga algo incorrecto. Si nos sorprendemos empujando a otros hacia el mal, prestemos atención a la voz de alarma; eso no es amor. Y si otros nos empujan a nosotros, tengamos cuidado.
“El que ama a su hermano permanece en la luz, y en él no hay tropiezo”. (I Juan 2:10)
El verdadero amor cambia a la gente, la transforma y aunque nosotros no amamos con un amor perfecto, Dios sí y muchas veces Él permite que conozcamos la fragilidad del amor humano con la única finalidad de que podamos apreciar con más fuerza su amor. Fue esto lo que le sucedió a David: se vio solo debido a la traición y a las circunstancias. Solo con Dios descubrió que Él era suficiente ¿No nos ha cambiado el amor del Señor? ¿No éramos tan ciegos antes de conocerle que no encontrábamos sentido a la vida, o tan sordos que nuestros oídos escuchaban pero nuestro corazón no entendía? Dios nos habló en nuestro idioma, nos liberó, y aunque podemos salir corriendo, no lo hacemos o si lo hacemos siempre regresamos. ¿Por qué? Porque nunca antes nos habían amado así. Dios pasa la prueba, quiere lo mejor para nosotros, todo lo que Él hace tiene un sólo objetivo y es que le conozcamos a Él. (Hch. 17:26-27). ¿Quieres saber lo que es el amor?
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados”. (I Jn. 4:10)
Taller:
1 - Preguntémonos: ¿Estoy influyendo positivamente en mi familia y en las personas que están a mi alrededor?
2 - ¿Hemos tomado decisiones en la vida basándonos en nuestras emociones, o en hechos?
3 - ¿Hemos conocido realmente el amor de Dios, o buscamos sustitutos que nos permitan llenar el vacío de nuestro corazón?
4 - ¿Alguna vez te has desilusionado del amor de una persona de tu familia, o de tu misma capacidad de amar? ¿Demostró esta situación que el amor de Dios es el único perfecto?
Oremos en familia para poder experimentar cada día del amor de Dios y de esta manera podamos ser conscientes de aquellos sustitutos que hay en nuestro corazón que nos impiden conocer el amor verdadero.

“La familia Cenlimi”

Uno de los mayores beneficios que Dios me dio en esta vida fue el haber nacido en el seno de una familia. Mi padre siempre estuvo al frente como buen proveedor. Él infundía un profundo respeto, que a la vez mi madre reforzaba haciéndolo más notorio con su actitud. Él no fue afectuoso ni comunicativo, pero su presencia, su fidelidad y su participación en sus responsabilidades básicas como padre produjeron un gran efecto en mi vida. Hoy valoro todas estas cosas. Categóricamente creo que el modelo de autoridad paterno me ha hecho entender más claramente la importancia de la autoridad de Dios.
Siendo niño experimenté muchos momentos de soledad, que si mi padre hubiese sido más accesible, tal vez los hubiera podido reducir en gran manera. Pero lo importante es que tenía papá, lejano emocionalmente, pero ahí estaba. Hoy no puedo resaltar el aspecto de la soledad; pienso que Dios me permitió dimensionarla en toda su magnitud para que me saciara en Él y fuera un hombre agradecido. En dos sentidos soy afortunado: puedo entender la tortura emocional que causa la soledad y comprendo cuál es el remedio a este agobiante mal. Cada año que pasa aleja cada vez más muchos de los detalles paternales, sin embargo se magnifican en mi mente aquellas virtudes que son como un asombroso legado que Dios estampó en el seno de la familia.
Agradezco al Señor por contar, en nuestro ministerio, con un gran número de familias, sabiendo que todo esfuerzo hecho hasta el presente, por enriquecerse espiritualmente, arrojará sus frutos (Gálatas 6:7). Este es un gran capital con el cual contamos en la familia Cenlimi. Que Dios les bendiga.
Taller: Comentemos en familia
1.- ¿Cómo ves la autoridad en tu familia? ¿Has guardado resentimientos a papá, a mamá, o a algún hermano?
2.- ¿Qué necesidades crees tú que no ha llenado tu familia, pero que sí puede llenar Dios?
3.- Meditemos en Romanos 8:15. ¿Qué significa clamar “Abba Padre”?
4.- ¿Cuál ha sido tu experiencia, durante el año recién pasado, en los encuentros con el Príncipe de Paz? ¿Cuáles son tus expectativas para el 2008?
5.- Menciona tres virtudes que hayas descubierto en cada uno de los miembros de tu familia a través de estos encuentros.
6.- Oremos juntos en familia pidiendo que Dios nos impacte con su gran amor, que podamos disfrutar de su paternidad y tome cada uno de nuestros planes para este nuevo año.